• 9 febrero, 2011

    Camareros, toreros y maquinistas

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    Me contaban de un metre que por deformación profesional cuando iba a un restaurante no podía evitar contar las veces que iban y venían los camareros a la cocina y ¡sobre todo! las que iban “de vacío”.

    Yo hago en las fabricas lo mismo pero con los toreros.

    Aclaremos el término: torero es la persona que conduce un toro. Y un toro es una carretilla elevadora carísima, provista de dos horquillas que sirve para transportar palets. Tiene algo en común con los otros toros: si te atropella te puede dejar en el sitio.

    En muchas fábrica se utilizan para llevar materiales del almacén a las líneas de producción. Siempre en grandes cantidades “¡mas material, que no pare la línea!”.

    Lástima que al mirar con calma se ve que sólo una mínima parte de los viajes tienen alguna utilidad. Casi siempre el toro viaja vacío; o devuelve un pico de material que no se ha utilizado. La cosa se agrava en fábricas que necesitan producir en lotes cada vez más pequeños y variados.

    ¿Por qué no olvidarse de esa obsesión por colapsar los puestos de trabajo de materiales? ¿Por qué que no llevar pequeñas cantidades, más frecuentemente, ajustadas a las necesidades reales de la producción?

    Aquí aparece el maquinista. Últimamente he pilotado varios workshops realmente divertidos en los que (como siempre en equipo) hemos organizado el reparto de materiales por la fábrica en pequeñas dosis, en vagones formando un trenecito tirado por una máquina (le llamamos Milkrun).

    El cambio de mentalidad de “torero” a “maquinista” no resulta fácil, pero cuando se consigue las ganancias en seguridad, ergonomía, espacio disponible y productividad son realmente espectaculares.

    Y los toros… ¡siempre se pueden vender de segunda mano a quien aún no ha descubierto a los maquinistas!

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    16 septiembre, 2009

    ¿Se puede aplicar el Lean en una PYME?

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    Hace unos cuantos años escribí (más por intuición que por experiencia) un artículo para la revista Manutención y Almacenaje sobre este tema (clica aqui para verlo). Creo que sigue teniendo vigencia hoy en día; bastaría con escribir “Lean Manufacturing” en lugar de JIT (término en desuso después de abusar de él para justificar imitaciones nefastas del Sistema de Producción Toyota).

    Casi catorce años después, la experiencia me confirma la idea de que es más fácil y rápido poner en marcha el Lean en una PYME que en una gran empresa. Hay dos razones principales que lo explican:

    La primera ya la apuntaba en mi artículo. El éxito de una implantación Lean no depende de tener profesionales brillantísimos o hacer grandes inversiones, sino de cambiar mentalidades y formas de trabajo (como en la imagen de este post). Es necesaria la humildad de reconocer que hay cosas a mejorar, el arrojo de querer mejorarlas y la constancia de aunar voluntades para conseguirlo.

    Y esto en una PYME, con un equipo humano reducido y pocos escalones jerarquicos, se consigue basicamente con el liderazgo, la decisión y la constancia de la gerencia.  En cambio en una gran empresa, disolver “lobbies” de influencia, romper con los intereses creados y las parcelas de poder es a menudo misión imposible.

    La segunda razón la he descubierto recientemente. Al contrario que las grandes empresas donde uno llega a perder la perspectiva de lo que hace, en una PYME la idea de evitar el despilfarro está grabada en el ADN del empresario y, por extensión, en la cultura de la organización. Se es consciente que cada derroche que se evita es dinero que se ahorra y por tanto aumento directo de los beneficios. Y resulta que este es el concepto central del Lean Manufacturing.

    ¡GUERRA AL DERROCHE!: buscar y eliminar sistemáticamente los derroches de los procesos

    Y este mensaje se entiende perfectamente bien en una PYME: convertir DERROCHES en BENEFICIOS.

    Te invito a que debatamos sobre el tema. ¡Añade tu opinión!

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