• 10 octubre, 2015

    One “mesa” flow

    Bar Lean

    Cuando paro en Hospitalet de Llobregat como en “El Diego”. Es uno de esos sitios de trato familiar y comida casera a 8,0 euros el menú; regentado por Diego y Alicia que preparan unos estofados de primera.

    Al medio día cocinan y sirven unas 40 comidas en unas de 2,5 horas (un Takt Time de 3,75 min/c) con 3,5 personas (una productividad record de 4,57 c/h/p).

    Admirado, siempre ando preguntandome como lo hacen para conseguir esa performamce que ya quisieran para sí muchas fábricas.

    Hoy lo he descubierto cuando Alicia instruia a Andrea (Andrea es la nueva camarera en formación que de momento solo cuenta como 0,5 aunque aprende rápido): “haz como quedamos ayer: SÓLO UNA MESA CADA VEZ HASTA TERMINARLA”

    Es claro que en “El Diego” no necesitan un consultor de Lean Manufacturing (aunque un curso de gestión de estres si les vendría bien…) porque han descubierto una de las claves para mejorar la productividad y, sobre todo, reducir el tiempo de espera del cliente: “el flujo unidad por unidad”.

    Diego, Alicia, Andrea: seguramente sin saberlo habéis descubierto el One “mesa” flow.

    ¡Que sea por muchos años!

     

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    4 septiembre, 2015

    Turismo Lean ¡Visita La Palma!

     

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    Estas vacaciones, huyendo del Turismo en Masa, he conseguido hacer Turismo Lean.

    Me explico. El Turismo en Masa (igual que la Producción en Masa) tiene lógica “push”: empujar al turista a consumir lo que sea (tenga o no que ver con el lugar).

    Como en Barcelona. Desde que la pisas todo está pensado para “colocarte” algo: ropajes desiguales, tapas vascas, camisetas de Ronaldo, jamón de jabugo, Flamenco, estrambóticos vehiculos de alquiler, churros, helados italianos…

    El resultado es una destrucción sistemática del alma de la ciudad convertida en un “Parque Tematico de la Barcelonidad”. Todo listo para “empujar” al turista a gastarse los cuartos mientras transita -inconsciente como las hormigas-, los senderos perfectamente planificados por la maquinaria pesada de la industria turística.

    Acostumbrado a este modelo (seguramente divertido para los turistas pero desesperante para los residentes) descubrir un estilo de Turismo Lean ha sido toda un descanso.

    He podido viajar a mi ritmo (tak) sin que nadie quiera venderme nada, ni atraparme en la vía publica para cenar, ni colocarme ese plato que no está en la carta a precio de oro.

    Un turismo de descubrir la isla y sus senderos, tirando de aquí y de allá, hablando con la gente, preguntando a los taxistas, disfrutando la cocina local de verdad (gofio, mojo, queso fresco de cabra, bienmesabe, bichillo, alfonsiños…)

    Una experiencia renovadora de un tipo de turismo en vías de extinción.

    Si quieres disfrutar de unas vacaciones Lean ¡visita La Palma!.

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