• 4 septiembre, 2015

    Turismo Lean ¡Visita La Palma!

     

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    Estas vacaciones, huyendo del Turismo en Masa, he conseguido hacer Turismo Lean.

    Me explico. El Turismo en Masa (igual que la Producción en Masa) tiene lógica “push”: empujar al turista a consumir lo que sea (tenga o no que ver con el lugar).

    Como en Barcelona. Desde que la pisas todo está pensado para “colocarte” algo: ropajes desiguales, tapas vascas, camisetas de Ronaldo, jamón de jabugo, Flamenco, estrambóticos vehiculos de alquiler, churros, helados italianos…

    El resultado es una destrucción sistemática del alma de la ciudad convertida en un “Parque Tematico de la Barcelonidad”. Todo listo para “empujar” al turista a gastarse los cuartos mientras transita -inconsciente como las hormigas-, los senderos perfectamente planificados por la maquinaria pesada de la industria turística.

    Acostumbrado a este modelo (seguramente divertido para los turistas pero desesperante para los residentes) descubrir un estilo de Turismo Lean ha sido toda un descanso.

    He podido viajar a mi ritmo (tak) sin que nadie quiera venderme nada, ni atraparme en la vía publica para cenar, ni colocarme ese plato que no está en la carta a precio de oro.

    Un turismo de descubrir la isla y sus senderos, tirando de aquí y de allá, hablando con la gente, preguntando a los taxistas, disfrutando la cocina local de verdad (gofio, mojo, queso fresco de cabra, bienmesabe, bichillo, alfonsiños…)

    Una experiencia renovadora de un tipo de turismo en vías de extinción.

    Si quieres disfrutar de unas vacaciones Lean ¡visita La Palma!.

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    28 noviembre, 2012

    ¡Sobreproducción!

    Sobreproduccion

    Si solo nos permitieran una idea para definir lo que es el Lean, sería…

    ¡ GUERRA AL DERROCHE!

    Y de entre todos los derroches la SOBREPRODUCCIÓN es el peor: producir más de lo que el cliente pide en cada momento.

    Un ejemplo cotidiano (el de la foto) que ayuda a reflexionar e ilustra como la sobreproducción es la madre de todos derroches y nos aleja del cliente.

    – ¿Dónde dejo yo mi café mientras leo mi periódico si el STOCK de platitos ocupa la mayor parte del espacio de barra?
    – ¿Qué ocurre si quiero sacarina? RETRABAJO para cambiar el sobrecito.
    – ¿Qué pasa cuando hay que usar los platos más alejados de la cafetera? MOVIMIENTO INUTIL del camarero paseando y TRANSPORTE del café enfriándose por el camino (si no se cae al suelo).
    – ¿Cómo pongo la taza en el plato si el centro lo acaba ocupando la cucharilla y/o el sobre? PROCESO INNECESARIO que acaba muchas veces con parte del café derramado estropeando el azucarillo.
    – Y de cualquier forma, cuando hay mucha demanda, el cliente ESPERA.

    Ahora pensemos un poco: la cafetera es automática. ¿Cuánto le cuesta hacer un buen café? Seguramente más tiempo del que cuesta preparar el dichoso plato.

    Entonces ¿Por qué no trabajar unidad por unidad cuando el cliente lo pida, sobre todo teniendo en cuenta lo eficientemente organizado que parece el puesto de trabajo-cafetera?

    Nota: muchas gracias a Jordi por la foto y la inspiración para este post.

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