• 9 febrero, 2011

    Camareros, toreros y maquinistas

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    Me contaban de un metre que por deformación profesional cuando iba a un restaurante no podía evitar contar las veces que iban y venían los camareros a la cocina y ¡sobre todo! las que iban “de vacío”.

    Yo hago en las fabricas lo mismo pero con los toreros.

    Aclaremos el término: torero es la persona que conduce un toro. Y un toro es una carretilla elevadora carísima, provista de dos horquillas que sirve para transportar palets. Tiene algo en común con los otros toros: si te atropella te puede dejar en el sitio.

    En muchas fábrica se utilizan para llevar materiales del almacén a las líneas de producción. Siempre en grandes cantidades “¡mas material, que no pare la línea!”.

    Lástima que al mirar con calma se ve que sólo una mínima parte de los viajes tienen alguna utilidad. Casi siempre el toro viaja vacío; o devuelve un pico de material que no se ha utilizado. La cosa se agrava en fábricas que necesitan producir en lotes cada vez más pequeños y variados.

    ¿Por qué no olvidarse de esa obsesión por colapsar los puestos de trabajo de materiales? ¿Por qué que no llevar pequeñas cantidades, más frecuentemente, ajustadas a las necesidades reales de la producción?

    Aquí aparece el maquinista. Últimamente he pilotado varios workshops realmente divertidos en los que (como siempre en equipo) hemos organizado el reparto de materiales por la fábrica en pequeñas dosis, en vagones formando un trenecito tirado por una máquina (le llamamos Milkrun).

    El cambio de mentalidad de “torero” a “maquinista” no resulta fácil, pero cuando se consigue las ganancias en seguridad, ergonomía, espacio disponible y productividad son realmente espectaculares.

    Y los toros… ¡siempre se pueden vender de segunda mano a quien aún no ha descubierto a los maquinistas!

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