LEANBOX ha tenido la satisfacción de patrocinar al equipo 4DS, participante en la Trailwalker 2012 de Intermon Oxfam.
Todas llegaron a la meta como una rosa después de caminar 100 kM en menos de 28 horas por una causa solidaria.
¿La clave del éxito? Voluntad, Planificación, Trabajo en Equipo, Constancia y Paciencia. Y un excelente equipo de soporte.
Exactamente los mismos ingredientes que hacen falta para llevar a buen puerto la Transformación Lean de una organización.
Es importante avanzar sin desfallecer con una meta clara. El camino es largo, no exento de dificultades pero el resultado merece la pena.
¡Enhorabuena a nuestras 4DS!
Dicen los que saben de creatividad que para encontrar nuevas ideas es bueno salirse del camino marcado y asomarse a realidades completamente diferentes.
Y es lo que he hecho buscando nuevos métodos para optimizar el espacio de fábricas y oficinas: me he apuntado a un taller de huertos urbanos.
Lo imparten dos buenos amigos fundadores de La Despensa Verde, una empresa innovadora con la que están haciendo de su pasión una profesión (eso lo tenemos en común…).
Me convencieron cuando me enseñaron como planifican su huerto y el resultado final.
¿Se puede pensar en mayor optimización del espacio que pretender tener un huerto en el balcón de casa?
¡Ah! Doy fe de que la ensalada recién cogida sabe buenísima.
¿Recordáis el post Gestión por Montones?
Me comprometí a contar los resultados cuando terminásemos.
Creo que las fotos hablan por si mismas así que este post será muy breve.
Solo compartir una experiencia que ilustra uno de los efectos más potentes de las 5S a menudo olvidado.
En la sesión de consultoría final siempre hacemos una ronda de aprendizajes. Uno de los participantes, persona de mucha experiencia, dijo:
“He aprendido a respetar mi puesto de trabajo, ahora vengo más contento a trabajar”

Erase una vez un cliente que creía tener su fábrica colapsada de forma que no podía crecer. Pensaba ya en una costosa ampliación cuando oyó hablar de cierta magia llamada “Lean”. Prometía conjuros para ganar superficies, mejorar productividades y reducir plazos de entrega.
Entusiasmado por la idea empezó a buscar “iniciados” que le ayudasen. Un día se cruzó con uno que le explicó que en realidad la “magia” tenía “truco”.
La poción se componía de un mucho de involucración de las personas, un puñado de metodología, una pizca de rigor; todo ello disuelto en la eliminación permanente de los derroche y cocido al fuego lento de la paciencia y la constancia.
Así que se pusieron en camino. Con paso firme empezaron a utilizar técnicas de nombres herméticos: VSM, 5S, SMED, Gemba Kaizen, Kanban, Producción Celular.
El primer truco consistió en reducir a un tercio la superficie de montaje de cierta máquina. Después un Gemba Kaizen. Aparece más superficie, la merma disminuye y la flexibilidad hace bajar los stocks.
Conforme el almacén desaparece la superficie se convierte en fábrica.
Queda ya tanto espacio liberado que el antiguo proyecto para fabricar una reputada máquina de grandes dimensiones ya no tiene más obstáculo que el ingenio para actualizar su diseño (ningún problema para una empresa con un inventor de primer orden).
Y así es como gracias al “Lean”, el cliente pudo apostar por la innovación y la calidad, crecer y lucir con orgullo el “Fabricada en Barcelona”.
Y colorín colorado, este cuento, en realidad, aún no se ha terminado (la mejora es infinita…).
Y esta historia no es un cuento chino. La empresa se llama Plasticband (publico este post con su permiso) y la maquina se llama MATURI®.
Lee aquí el articulo de prensa.
Vivimos una época complicada en la que no es fácil mantener el ánimo: crisis económica, recortes, paro, incertidumbre, conflictos…
Pero la Navidad es época de esperanza.
A pesar de que las personas somos las grandes olvidadas de esta crisis, creo que la esperanza está precisamente en nosotros.
Son las personas las que fabrican, organizan, mejoran, cooperan, inventan, programan, conducen, diseñan, imaginan nuevas soluciones y las ponen en práctica.
La crisis puede ser la oportunidad para escapar del derroche sin sentido y recuperar los valores que pueden hacen avanzar a la sociedad: honestidad, profesionalidad, solidaridad.
El LEAN bien entendido se basa en las personas. No concibo otra manera de aplicarlo que CON las personas, nunca A COSTA de las personas.
Así pues mi deseo para estas fechas:
Que entre el desánimo brille con fuerza la Estrella del Valor de las Personas.
En mi trabajo como consultor Lean visito a menudo empresas que emplean a gran cantidad de su personal más cualificado, incluso a consultores externos, en complejos programas de reducción de costes y aumento de la productividad.
Sin embargo cuando visitas el “gemba”, el lugar donde ocurren las cosas, encuentras un entorno donde predomina lo que yo llamo la “Gestión por Montones”: montones de papeles, montones de herramientas, montones de piezas de recambio, montones de documentos, montones de archivadores, montones de componentes, montones de máquinas… y así en todas partes, desde el despacho del gerente hasta el cuarto de la limpieza.
No es de extrañar que cuando observas a las personas la mayoría estén… ¡buscando!
Lo más llamativo es que nadie parece percibir que esta realidad de caos, desorden y falta de limpieza es incompatible con ninguna iniciativa seria para mejorar la “eficiencia”.
Es por eso que siempre recomiendo lo mismo: ¿No sabes por dónde empezar? En caso de duda empieza por las 5S.
Si quieres profundizar más, echa un vistazo al Manual 5S que acaba de publicar LEANBOX.
Corren malos tiempos para la Lírica. Y para la Mejora Continua.
Vivimos una economía dominada por lo financiero, o sea, por el cortoplacismo y la gestión de despacho basada en la hoja Excel.
La Mejora Continua sin embargo mira el medio plazo y se basa en la presencia activa en el “gemba”, el lugar donde ocurren las cosas: la línea de producción, el taller de mantenimiento, la tienda, la oficina, el quirófano…
El motor de la Mejora Continua son las personas que se comprometen y participan en la eliminación de los derroches de su entorno para poder dedicar su esfuerzo a tareas que realmente sirvan para algo a los clientes. ¿Cómo se pueden plantear entonces proyectos de Mejora Continua con el único objetivo de reducir plantilla? Nacen muertos.
El objetivo de la Mejora Continua es ganar competitividad, ganar clientes, poder crecer y generar trabajo más eficaz y satisfactorio para las personas que en ella participan. Esas personas que se vuelven cada vez más valiosas para la organización por el conocimiento y actitudes que desarrollan.
Los únicos que realmente no tienen cabida en un proyecto así son los que (en todos los niveles) no están dispuestos a comprometerse.
El camino no es fácil pero los objetivos han de ser claros. Es el único enfoque posible.
Si no la Mejora Continua se puede convertir en un chiste de El Roto o… ¿acaso alguien participaría en un proyecto para ayudar a ser despedido?
En el último post me comprometí a explicar un poco más sobre el Value Stream Mapping. Espero que me salga bien con las pilas recién cargadas tras el descanso estival.
Es sencillo: reúnete con tu equipo e imaginad por un día que sois vuestro producto. Id sobre el terreno y observad (a contraflujo) lo que ocurre desde que el producto está listo para ser servido al cliente hasta que era una simple materia prima.
Clasificad las operaciones (valor añadido, transporte, esperas, controles y stock). Medid cantidades, distancias, tiempos, superficies. Haced un mapa del flujo físico del producto y también del flujo de información (dibujad a mano alzada, el ordenador distrae…).
Probablemente solo el 10% de las operaciones son Valor Añadido, el producto da varias vueltas a la planta, el stock es de meses, el plazo de entrega es de semanas (pesar de que el tiempo de fabricación es de minutos) y el flujo de información ha degenerado en burocracia.
No desesperéis: ¡imaginad el potencial de ganancia en la cuenta de resultados si conseguís eliminar semejante montaña de derroches!
Atreveos a dibujar como os gustaría que fuese el Mapa de Valor en el Futuro. Sed ambiciosos y trazad un plan para llegar hasta ese futuro; daos un margen mínimo de 1 o 2 años.
Definid proyectos, “workshops”, necesidades de ayuda externa, plazos, responsables. Sobre todo no discutáis inútilmente: si hay dudas volved sobre el terreno a observar.
A partir de aquí: decisión, constancia y mucha paciencia. No tiréis el dibujo de vuestro futuro; os será util para ir marcando las partes que vayáis terminando.
El Value Stream Mapping es un herramienta sencilla que ayuda a crear una visión común, favorece el consenso, la planificación y el seguimiento de la mejora. Mi experiencia con ella en empresas de cualquier tamaño (y especialmente Pymes) es mágnifica. Te animo a compartir aquí tu propia experiencia.
En el post anterior quedó en el aire una pregunta ¿Cómo organizar una “gallinero”? El título de este artículo pretende ser la respuesta.
Visteme despacio que tengo prisa; sentencia atribuida a diversos personajes (desde Felipe II a Napoleón), seguramente original del emperador Vespasiano que decía a sus sirvientes: apresúrate lentamente.
Las prisas son malas consejeras: generan estrés, desgastes innecesarios, accidentes, errores, comportamientos agresivos y mal clima laboral.
Sin embargo parece ser el camino elegido en muchas organizaciones para conseguir productividad (supuestamente).
¿Es este el camino Lean para buscar la competitividad (de la cual la productividad es solo una parte como reflexionaba en mi post navideño)? Rotundamente NO.
En una organización Lean los productos y la información fluyen de principio a fin sin atascarse, adaptándose permanentemente al ritmo del cliente.
Olvídese de la productividad: invierta en Fluidez. No le quedará otro remedio que mejorar la calidad, reducir los plazos, aumentar la fiabilidad de las máquinas, mejorar la comunicación entre las personas. La productividad vendrá sola.
¿Cómo se consigue? Abriendo tajaderas: eliminando sistemáticamente los derroches culpables de las prisas. Para encontrarlos con una visión global disponemos de una herramienta muy sencilla pero muy potente: El Value Stream Mapping.
¿Puede imaginar su organización como un río que en calma pero sin detenerse fluye en línea recta hacía mar?
Explicaré un poco más de esta herramienta y su aplicación en el próximo post.

Paso una parte importante de mi quehacer profesional como consultor LEAN observando. Con el día a día encima es difícil pararse y solo observar lo que pasa, pero muy instructivo. Te invito a hacerlo en tu fábrica, en tu supermercado, en un restaurante, en una tienda, en tu banco, en tu hospital, en la calle …
A menudo descubrirás lo que yo llamo “Organizaciones Gallinero”: Personas muy atareadas (aparentemente) que van y vienen muy deprisa de un lado a otro, a menudo sin hacer nada de provecho y sin prestar la más mínima atención al producto, al cliente o al paciente. Como las gallinas picoteando aquí y allá sin orden ni concierto. ¡Puro derroche!.
Si profundizas en las relaciones humanas de este tipo de organizaciones sueles encontrar que también se parecen a un gallinero (con muchos gallos), o a una jaula de grillos.
Si aún profundizas más, sueles encontrar organizaciones en las que cada persona (con mayor o menor dedicación) intentan optimizar su pequeña parcela sin tener en cuenta las parcelas vecinas. El resultado suele ser un enorme esfuerzo, pocos resultados y mucha frustración. ¿Alguien conoce alguna organización así?
Organizar un gallinero puede parecer tarea de locos, pero no hay que perder la esperanza. En realidad basta con enseñar a las organizaciones que el óptimo global no es la suma de los óptimos parciales. Pero lo dejaremos aquí a la espera del próximo post…